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Ayuda para doblar y pegar

Imanes pequeños permiten construir complejas figuras geométricas de papel
Autor: J.B., München, Alemania
Un icosaedro
Si intenta doblar un objeto hueco de papel o cartón (u otro material fácil de manipular), enseguida se dará cuenta (al menos en objetos cerrados) que antes o después se llega a un punto en que no resulta fácil pegar los pliegues restantes: las dos piezas que quedan por pegar no se pueden apretar con los dedos por ambas caras, ya que una de las caras se encuentra dentro del objeto.
Si se trata de geometrías sencillas (p. ej., un cubo), estos últimos pliegues se suelen conseguir de alguna manera. Sin embargo, en objetos más complejos y, sobre todo, pequeños (p. ej., el complejo rombicuboctaedro en una caja de cartón protectora) resulta mucho más difícil.
Como siempre, los imanes Supermagnete (Q-05-04-01-G, S-03-01-N u otros) sirven de ayuda: lo importante es que sean pequeños con superficies magnetizadas relativamente grandes y baratos :-).
Basta con colocar en el «punto crítico» en el que no se pueden fijar bien los últimos pliegues uno de los imanes pequeños a través de la abertura del objeto. Luego se fijan con pegamento los puntos correspondientes y se cierra el objeto.
A continuación, se pasa por fuera otro imán (o un objeto ferromagnético, p. ej., un bolígrafo) como contrapieza por encima del punto de unión. El imán presiona desde dentro el pliegue y proporciona una buena adherencia.
Vídeo
A pesar de que el imán no se ve dentro del objeto hueco, en el vídeo se puede ver cómo se ve atraído por el bolígrafo.
Ventaja: incluso geometrías muy complejas se pueden pegar hasta el final de forma limpia y el objeto acabado se puede colocar, p. ej., en la nevera.
Desventaja: el imán permanece dentro de la figura elaborada con tanto esmero (aunque por otro lado, hace que aumente su valor...)
En la caja de cartón (caja protectora para el rombicuboctaedro) también resultaron de ayuda los cubos magnéticos, ya que fijan los puntos adhesivos como diminutos sargentos. Esto es práctico ya que el cartón rígido no se deja doblar bien y tiende a volver a abrirse en los puntos adhesivos que no estén completamente secos.
Gracias a los imanes, no es necesario usar las manos y se puede seguir trabajando rápidamente.

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